jueves, 8 de julio de 2010

Apuntes sobre la fluidez de los árboles



Una cosa es escribir sobre el fenómeno y otra que el fenómeno se escriba.

Haceros hueco como un junco, imperativo milenario para experimentar el ser de toda manifestación es condición sin la cual no es plenamente canalizada su esencia.

Todo concepto está lleno de ser, no obstante, el ser como premisa es un sistema cerrado que no sólo limita sino incluso confina a territorios carentes de dinámica o, digámoslo así, de una dinámica ilusoria.

Al ser la manifestación en sí un fenómeno dinámico, es preciso precisar que lo que llamamos realidad, sea concreta o abstracta, es un continuum en constante ramificación.

De la observación de un universo fractal o, más acorde aún, transfractal, surge por absoluta necesidad un pensamiento fractalizante.

Un reajuste en la visión es por lo tanto requerido.

Lo que nos lleva a una re-visión de los contenidos conceptuales, pues una dinámica derivada de las premisas clásicas de la física, no sólo genera fricción, sino una paulatina relentización de todo movimiento imagenante instituyendo paradigmas pétreos en lugar de mundos fluídos.

A la piedra le nacen ramas y al árbol alas.

1 comentario:

Olga i Carles dijo...

Muy bien explicado. Gracias.
Todo son ramificaciones las unas de ls otras, nacidas de un mismo núcleo.